Conócenos. La Cuerda seca. Un poco de historia.

15.03.2013 08:00
 Realizamos encargos de cerámicas decorativas, idóneas para regalar o como recuerdo, (souvenirs, bodas, negocios, decoración, etc.). No descuidamos que nuestros productos puedan ser a la vez de bellos, útiles y personales, con tu toque personal. Por ello hacemos entre otros, relojes, espejos, imanes, termómetros, letras y rótulos... etc. Podemos personalizar las creaciones para adaptarlas a tu gusto. Disponemos de diferentes colecciones temáticas y por regiones.

   Realizamos tus detalles de decoración, tanto para tu vivienda particular como locales comerciales y de ocio, etc. Gestionamos el diseño de principio a fin, coordinando todos los intervinientes y dejándote que interactues con tus ideas y gustos propios.

LA CUERDA SECA
 
Las dificultades que ofrecía el corte de las pequeñas piezas del mosaico de alicatado y lo lento de su manufactura, fueron las razones que llevaron a los ceramistas sevillanos de finales del siglo XV o principios del XVI a la técnica de cuerda seca, aunque como técnica cerámica data del siglo X y era sobradamente conocida en Al-Andalus.
En ésta época nacen los azulejos de cuerda seca sevillanos.
 Se imitaba el corte de las piezas del alicatado mediante delgadas lineas perfiladas con manganeso y se rellenaban con esmaltes de colores los espacios correspondientes entre ellas, quedando el relleno perfectamente delimitado, formando un relieve muy bajo y semejante al esmalte llamado por los franceses cloison.
Siendo ésta una época de transición entre lo musulmán y lo renacentista, el diseño de sus obras se puede designar como genuinamente español.

La profusa aplicación de la cerámica polícroma a la arquitectura sevillana del siglo XV contribuyó al desarrollo de ésta industria. Los zócalos de azulejos daban decoración y ayudaban a conservar el frescor en verano y a preservar de la humedad de Sevilla.
La azulejería se usó extensamente para decorar todo tipo de edificios y sus interiores; Portadas de templos, torres y espadañas, pavimentos de patios y galerías, asientos y poyos de jardines, fuentes, zócalos, escaleras, solerías de cámaras, alfeízares de ventanas, techos y todos aquellos lugares apropiados para recibir tan brillante decorado.
No es extraño, pues, que llegaran a ser señal de opulencia en la Sevilla del siglo XV y XVI, y así, corría ya como dicho popular < no harás casa con azulejos >, indicando con esta frase, que esa persona no llegaría a prosperar.

 
Volver